Guía práctica 2021. Parte 2

I. ACTIVIDADES SUSTITORIAS, DEJA DE LADO LAS RRSS
¿Y si os dijera que existe una pandemia más peligrosa que el coronavirus, la cual llevamos tragando desde hace más de una década sin que haya activado en ningún momento nuestras alarmas?
Los niveles de estulticia que hemos adquirido desde que el uso de las RRSS se volvió una práctica habitual son realmente alarmantes. ¡Vende tu privacidad por unos cuantos "Me gusta", ¡no seas un anticuado! ¡Ni un solo individuo sin hacer el jodido ridículo bailando en TikTok o posteando sus delirios mentales en Twitter creyendo que vas a salvar el mundo mientras eres el hazmerreír de tu familia!
Yo puedo entender que las redes sociales hayan venido para quedarse al igual que otros tantos elementos propios de la modernidad (motivos por los que cada vez tengamos más ganas de aislarnos en la montaña y mandar a la mierda a todo el mundo exterior). Desde SÜ no decimos: "borra todas tus redes sociales y ve a vivir al campo como un asceta". Lo que realmente pedimos es que lleves a cabo un uso moderado de estas, pues ¿Cuánto tiempo gastas en mantenerte al día en tus redes sociales?
No solo estamos inflando el ego de seres mediocres, sino que hemos elevado a categorías de estrellas del rock a auténticos imbéciles y sofistas sin nada que decir, pero con ciertas cualidades que les convierten en una suerte de nuevos profetas.
Por supuesto, el auge de las redes sociales ha cortado en buena medida las interacciones sociales poniendo trabas en nuestro día a día, dificultando el intercambio de información y haciendo que sea notablemente más difícil la comunicación tradicional, de cara a cara. No hablemos ya de entablar comunicación con sexos opuestos.
Una vez experimentas durante un tiempo prolongado la exposición a las redes sociales empiezas a manifestar síntomas de depresión y hastío. No solo no te estas desarrollando como persona, sino que te estás forzando a exagerar ciertas aptitudes o a la necesidad de encajar únicamente por conseguir esa dosis de dopamina diaria que ya de repente no encuentras en aquellas cosas que si debieran completarte y enriquecerte. El período de desintoxicación de las RRSS es exactamente el mismo que el de una droga, presentando síndrome de abstinencia e inclusive malestar físico. La heroína de nuestros días no se consume a través de agujas sino a través de notificaciones en Twitter.
Casos así hay miles y afectan a ambos sexos, a diferentes edades y clases sociales. Solo necesitas un dispositivo con conexión a internet para llegar a estos mundos, lo cual hoy en día se encuentra al alcance de todos. ¿Cómo combatirlo?
Lo ideal sería desprenderse de toda red social, pero pongámonos serios. Si has conocido a SÜ habrá sido en un 90% de los casos porque has llegado a una de nuestras publicaciones...desde una red social. Al fin y al cabo, la finalidad de las RRSS no es mala, sino su forma de aplicación por parte de la sociedad es la que convierte a estas herramientas en elementos nocivos. Si limitas tu uso de las redes sociales a un rato en tu día a día y haces un uso responsable de estas sin precipitarte a su lado negativo (hedonismo por el hedonismo, la necesidad de caer bien, la búsqueda exhaustiva de likes, perder parte de tu identidad por agradar a un colectivo...etc.) escapas totalmente de los síntomas negativos de estas. Debes encontrar el equilibrio entre el uso moderado y la adicción. Prueba proponiéndote horarios o usa bloqueadores de apps si te cuesta al principio.
Pero para que puedas desintoxicarte del uso enfermizo de las redes, lo recomendable y totalmente necesario es el ejercicio de actividades sustitutorias. Estas actividades en principio no deberían tener este nombre, pues son funciones naturales y sociales que deberíamos manejar todos sí o sí en su día a día, pero situándonos en este encuadre prácticamente distópico, estos elementos son sustitutorios. ¿Sustitutorios de qué? Sustitutorios del tiempo perdido en redes sociales a los que muchos otorgan una prioridad por encima de sus deberes diarios.
Prueba algunas de estas actividades y ve más allá por encima de aquellos que no ven más que sus pantallas de dispositivos móviles. Prueba diferentes ejercicios y encuentra algo que verdaderamente te llene y con lo que puedas decir: "haciendo esto sí me siento realmente a gusto". No tienen por qué ser específicamente hobbies, si eres un sujeto que ha sido expuesto a un alto grado de toxicidad por parte de las RRSS, puedes comenzar con ejercicios más simples destinados a la interacción social. A continuación, te otorgaremos una lista de actividades sustitutorias a modo de ejemplo, aunque recuerda que no debes limitarte a escoger únicamente una opción, a mayor variedad más tiempo pasarás sin adentrarte a Internet.
- Sal a correr
- Levanta pesas
- Ve de camping
- Empieza a leer un libro
- Queda más a menudo con tus amigos
- Apúntate a un deporte
- Comienza un proyecto de trabajo propio
- Sal en bici
- Pinta o esculpe
- Escribe
- Estudia algo nuevo
Las posibilidades son infinitas y en tu imaginación está el límite.
Por último, puedo entender que la actual situación respecto a la pandemia y el confinamiento ha limitado muchas de estas opciones. Sin embargo, no hay excusa que valga, el tiempo que te encuentres en soledad es un tiempo que tienes que dedicar aún más en ti mismo y en descubrir que es aquello que realmente quieres hacer con tu vida. Todos podemos recaer, pero afirmar que como debido a la situación lo mejor es rendirse es puro derrotismo, y ese espíritu no lo queremos en SÜ. No olvides que Marco Aurelio escribió sus Meditaciones en medio de una pandemia más mortífera y en una época más hostil y dura que la actual, la cual no tiene ni punto de comparación con nuestra actual sociedad que vive entre algodones.
¿Le impidió a Marco Aurelio ser recto? ¿Por qué a ti sí?
II. MANTENTE ALERTA ANTE LOS ESTÍMULOS EXTERNOS
Los humanos somos seres totalmente fáciles de manipular, a algunos os sorprendería cuánto. A veces incluso los hombres más íntegros acaban cometiendo fallas en su comportamiento y viviendo situaciones realmente desastrosas.
Voy a contarte un secreto: para ser rebelde, vivir la vida o simplemente pasártelo bien, no necesitas en ningún momento la dependencia de sustancias ajenas a tu cuerpo para poder vivir una aventura apasionada. Debes aprender a controlar tus emociones e impulsos. Y créeme, no te estoy pidiendo que te conviertas en un frío robot sin ningún atisbo de sentimientos, simplemente a que seas capaz de tomar las riendas de estas y no dejarte llevar por el torbellino de estímulos que afectan al bajo vientre.
Nuestras emociones son como caballos salvajes, hay que domarlas o ellas te dominarán a ti. Vivir dominado por tus emociones implica entrar en una situación de incontinencia emocional, demostrando al mundo entero que eres un sujeto débil y pusilánime. Muchos individuos hoy en día deniegan del duro trabajo de aprender a manejar su vida y quieren hacernos creer al resto que debemos soportar sus berrinches y caprichos emocionales amenazándonos con sus eternos lloriqueos de los que ya han hecho una forma de hacer política: la política por victimización. La moral del débil intentando imponerse sobre la moral de los señores, no debemos darles ni un mínimo de espacio a estos mediocres llorones, en la Senda Übermensch VAMOS a trabajar entre todos para controlar nuestras emociones y hacernos fuertes, no a ser bebés de más de 25 años que tratan de imponerse a base de lágrimas sobre los demás.
Los espartanos evitaban las bebidas alcohólicas pues mantenían la creencia que convertían a los hombres en seres débiles, incapaces de defenderse y que dejaban a flor de piel todas sus inseguridades y secretos. De hecho, una práctica común en la Antigua Esparta consistía en emborrachar a los ilotas (esclavos del Estado) en presencia de los niños para que estos contemplasen como el alcohol podía cambiar a un hombre. Sin duda una propaganda mucho más efectiva que cualquiera de las publicaciones de la DGT de hoy en día.
Sin embargo, estos estímulos no se dirigen exclusivamente hacía el alcohol (que tampoco abogamos por la abstinencia absoluta), cada persona tiene sus gustos y peculiaridades y por supuesto, sus propias debilidades. Habrá quienes se vean más estimulados ante las mujeres, el juego o el deporte. ¿Es esto algo malo? No tiene por qué, de hecho, no nos veréis en SÜ despotricar en contra del contacto social entre hombres y mujeres ni mucho menos en contra del deporte.
Controla también tu trato ante estos estímulos. Si lo que te van son las mujeres, no te comportes como un baboso asqueroso que entra a toda aquella que se cruza en su camino. Tampoco seas un parado incapaz de iniciar una conversación como si tuvieses miedo de cualquier mujer, por favor te lo pedimos.
En cuanto a comentar a todo el mundo tus gustos y aficiones. la confianza hoy en día casi se regala, lo cual es un absoluto error que muy pocos se han parado a examinar. No tienes que andar pregonando sobre todo lo que haces o todo lo que te guste, menos aún sobre sucesos de tu vida privada. Otorga confianza a aquellos que realmente la merezcan o no te quejes continuamente de traiciones cuando no eres capaz de respetar tu propia intimidad.
La moraleja es: contrólate aun realizando aquello que te llama la atención. No necesitas dar continuamente el cante ni dedicar la totalidad de tu tiempo en un único estimulo exclusivamente o acabarás implosionando. No dejan de ser respuestas químicas de tu cerebro. Siempre que puedas evitarlos a voluntad progresarás notablemente en tus logros, pues haces uso de estos de manera equilibrada, la verdadera grandeza consiste en saber convivir con ellos. No somos máquinas, somos seres humanos y como tales no podemos desprendernos de aquello que nos hace imperfectos. A veces, en la imperfección está también la virtud, solo aprende a manejarla.
Víctor Borgia @senda_ubermensch

