Cómo evitar ser domesticado

"No quiero morir sin tener cicatrices"
Tyler Durden, 'El club de la Lucha'
¿Con qué derecho juzgan las ovejas al león?
Dejemos las finuras y la demagogia para los políticos.
Sed peligrosos.
Nosotros no queremos vivir una vida tranquila y despreocupada en la que convertirnos en muertos en vida sin amor propio y títeres de nuestras bajas pasiones. Nosotros no queremos esa falsa ilusión de "poder" traducida en la adquisición material de bienes de consumo con la única función de alterar nuestros niveles de dopamina.
Somos almas ardiendo. Si queremos algo, nosotros lo cogemos acarreando con el riesgo. Si en el camino hay dificultades, las sorteamos. No existen las excusas, no conocemos esa terminología pues hablamos en un idioma desconocido para todos aquellos que viven del autoengaño y el conformismo. Conocemos los peligros de la Senda y sabemos que detrás de una roca suele haber una serpiente.
Has de hacerte peligroso, estas obligado a hacerte peligroso pues DEBES estar preparado para el peligro. Bajar la guardia implica la posibilidad de poder recibir un golpe en cualquier momento, lección que deberás recibir para comprender la importancia de estas palabras.
Recibir golpes no es malo, rendirse es malo. Recibir golpes no es malo, vivir sin aprender de ellos es malo. Recibir golpes no es malo, vivir sin estar preparado para afrontarlos ES MALO. Recibir golpes no es malo, recibirlos sin estar preparado ni esperar a estarlo ES SUICIDA.
Los antiguos cazadores-recolectores del Paleolítico vivían constantemente en estado de alerta ante los peligros de su entorno. Esta sensación de peligro y la obligación - por pura supervivencia - de enfrentar con todo su espíritu unos obstáculos que hoy serían incapaces de solventar el 90% de la población mundial fue lo que acabo originando la tecnología y las grandes civilizaciones. Si el entorno hubiese sido más amable con nuestra especie la actualidad sería muy diferente.
El ser humano poco a poco se ha ido domesticando en todas aquellas sociedades del primer mundo, donde la tecnología, el consumismo y el exceso de comodidad nos ha convertido en subproductos de lo que fuimos en otros tiempos.
La testosterona - la hormona por excelencia de la masculinidad - ha ido decayendo desde los años 60 hasta la actualidad, siendo hoy en día un porcentaje insignificante en la mayoría de hombres en comparación con sus antepasados más recientes. Estamos refiriéndonos de caídas generacionales de hasta el 40% que se han ido prolongando durante más de 60 años. Es decir, TÚ tienes la mitad de la testosterona que tuvo tu abuelo y tan solo una miserable parte de lo que llego a tener tu bisabuelo.

Todos estos retratos que observas ahora mismo pertenecen a hombres que vivieron en la civilización Occidental del siglo XIX. Sus miradas son espejos de almas endurecidas por una realidad más agresiva que no podemos llegar a entender hoy en día. La necesidad de ser hombres les llegaba demasiado pronto a muchos de ellos (el hombre de larga barba de la posición inferior tan solo cuenta con 19 años) pues así era requerido por su entorno. Las grandes dosis de testosterona que emanaban de estos hombres era la que los hacía capaces de comenzar una revolución, conquistar el Oeste, lanzarse a una aventura, trabajar largas jornadas en trabajos sumamente pesados, construir una casa con sus manos desde cero, patentar miles de inventos o criar ganado en temperaturas extremas. Hablamos de hombres todoterreno.
Vemos como diariamente se potencia lo opuesto de lo que debería realmente ser materia de dedicación. No interesa criar leones pudiendo tener ovejas fácilmente controlables y de valores intercambiables prefabricados por multinacionales. La lucha es por domesticarte. Nadie quiere gobernar a un pueblo libre y capaz. La ignorancia es poder. La debilidad es fuerza.
Somos presas del entretenimiento fácil y barato; el esfuerzo es percibido como algo negativo reinando el conformismo en su lugar. Estos factores han propiciado un ambiente nocivo y antinatural para nuestra especie, convirtiendo al hombre moderno en un desecho permisivo movido por las modas y la moral autoimpuesta por agentes externos cuyo único objetivo es vender. Tu ideología, tus valores y tu moral está en venta y no solo eres consciente de ello, sino que lo compras con una sonrisa y una gran satisfacción. Eso es lo que significa ser esclavo.
En la vida real, alejados de las falsas soflamas impartidas por los medios de comunicación y las grandes corporaciones, la gente no actúa respetándose mutuamente por pura reciprocidad. ¿Qué clase de estupidez es esta? El respeto es algo que debe ganarse. Se respeta al sabio, al capaz, al hábil y en una máxima instancia, se respeta al fuerte. Puedes ser el ser humano más vasto y competente del universo, pero si careces de una autoridad sobre ti mismo que reflejar en los demás no dejarás de ser un pusilánime a la vista de todos y no tardarán en tomarte la medida. Un hombre sin voluntad es una oveja viviendo en un mundo de lobos.
Una de las grandes programaciones de nuestro tiempo entronca directamente con el control de la agresividad. Se nos ha educado en evitar la violencia y en la cordialidad frente a nuestros diferentes y nuestros iguales, pero ¿cómo se puede vivir sin violencia en un mundo intrínsecamente violento? Es primordial recuperar ese instinto vital animal que nos ha sido despojado. Un hombre debe ser agresivo cuando toca. Si has sido despojado de tu capacidad para defenderte no eres pacífico, eres una presa débil que dependerá de la voluntad de otros para vivir.
Algunos alegarán que el mundo ha cambiado y que ya no tenemos que preocuparnos por estos comportamientos tribales y violentos; ¡que maravillosa capacidad de autoengaño pueden llegar a tener! Un simple vistazo a las relaciones interpersonales debería bastarnos para desbaratar esta burda proclama propia de aquellos que quieren proyectar su debilidad al resto. La violencia nunca se ha despegado del ser humano pues está codificada celosamente en sus genes. El hombre occidental domesticado es incapaz de entender la visión global de las cosas que puede llegar a manejar un sujeto nacido en el otro extremo del mundo donde la selección natural no ha sido desplazada todavía por el globalismo debilitador.
La violencia y la agresividad intrínseca del ser humano estalla directamente contra todo aquel que ha insultado los principios, valores, moral o cualquier otro aspecto - físico o no - de la sociedad tribal.
Poco a poco, el hombre otorga todo el poder a la figura del Estado y la continua degeneración moral de este se acaba llevando al resto de la sociedad. Cuando finalmente el Estado es controlado por los hombres mediocres que han convertido su debilidad en un dogma institucional el daño ya es prácticamente irreparable.
La debilitación de la figura del Estado al cual otorgamos la protección de nuestros más valiosos valores, conquistados por hombres menores, de la mano de la eliminación de las fuerzas de la naturaleza como agente controlador han sido los factores que han propiciado el debilitamiento de la sociedad. Para evitar que esa debilidad se adentre en ti:
- Mantén unos elevados niveles de testosterona. La testosterona es tu don más preciado, un regalo de los dioses que debes proteger, cuidar y potenciar continuamente. Esta hormona es la encargada de tu masculinidad y tu mejor aliada en la cruzada contra el mundo estrogenizado del siglo XXI. El hombre más débil de hace 150 años hoy en día sería prácticamente considerado un macho alfa. La testosterona total en la sociedad actual se encuentra por encima de la media a partir de los 10 ng/mL. Hace 100 años, la testosterona total oscilaba entre los 10 y 20 ng/mL y, asústate, hace 150 años aproximadamente entre 15 y 30ng/mL. A continuación, te dejo unos pequeños consejos para aumentar naturalmente la testosterona:
- Lucha contra el estrés: Prevenir el estrés es algo ampliamente fundamental si deseas mantener unos elevados niveles de testosterona. Cuando nos estresamos nuestro organismo segrega cortisol, una hormona que devorará nuestras ganancias musculares y que afecta negativamente a nuestra producción de testosterona. El estrés es común en el ajetreado mundo moderno, especialmente en la ciudad. Opta por la meditación y el estoicismo como herramientas para mantenerte sereno y evitar la segregación de esta hormona y ser dueño de tu cuerpo.
- La vitamina D es tu aliada: Optimizar nuestros índices de vitamina D en el organismo favorece a la creación hormonal de testosterona. La mejor forma de conseguir vitamina D es a través de la exposición al sol, aunque también puedes optar por suplementarte con vitamina D de forma totalmente natural y segura.
- Zinc, una joya que debes guardar. Junto a la vitamina D, el zinc es otro de los factores que debes tener sí o sí siempre en índices elevados. Favorece no solo a la creación de testosterona, sino que también cuidará tu cabello, cicatrizará más rápido tus heridas, evitarás lesiones y fortalecerá notablemente su sistema inmunológico. La mejor forma de conseguir zinc es mediante una dieta rica en este: ostras, almejas, carne roja, pollo y pavo e hígado son tus mejores opciones. También puedes suplementarte naturalmente. La dieta de un legionario romano contaba con varios de estos alimentos ricos en zinc como las ostras, el hígado de res y las almejas como fuente indispensable de nutrientes, los cuales permitían ejecutar a estos hombres grandes marchas cargando un considerable peso y mantenerlos frescos para el combate. ¡Come con un hijo de Rómulo!
- Nada de azúcar. El azúcar es un potencial agente nocivo que afecta a nuestra producción de testosterona a través de la elaboración directa de insulina. Evitar el azúcar en su totalidad hoy día es prácticamente imposible (puedes imaginar porqué) pero sí podemos limitar su uso cuidando nuestra alimentación.
- Entrenamientos pesados y HIIT. El levantamiento de pesos pesados es una bendición para nuestro organismo y para nuestros músculos. Tan solo ten presente como era la vida en otros tiempos y observarás como el ejercicio físico constante era algo que simplemente no se podía desechar si querías sobrevivir. Los entrenamientos de intervalos de alta intensidad (por sus siglas, HIIT) son por otra parte tu esencial aliado cardiaco. El ser humano y prácticamente cualquier otro animal está diseñado para estos ejercicios de alta intensidad a intervalos de tiempo. Velocidad, resistencia, salto de obstáculos, natación...etc. Considera realizar varias rutinas HIIT a la semana para mantener un buen nivel cardiovascular.
Sería a su vez plenamente recomendable buscar un buen entorno a la hora de realizar varios de los consejos propuestos, especialmente a la hora de entrenar y meditar.
Busca esos entornos a los que un hombre estrogenizado le daría miedo entrar. El entorno es un factor determinante en nuestra producción de testosterona; los hombres encarcelados mantienen unos niveles más elevados de producción de testosterona que el resto de la por la mera influencia del entorno hostil en el que se encuentran, traduciéndose en mayores ganancias musculares. Debes encontrar un lugar en el que te sientas completamente cómodo para liberar a la bestia y entrenar como un auténtico lacedemonio. Personalmente, soy partidario de la configuración de un gimnasio propio en tu hogar, un área donde desconectar de todo y liberarte. Si por diferentes razones no puedes permitírtelo, busca un gimnasio que se ajuste a tus objetivos. También puedes optar por entrenar calistenia en un parque.
La música es otro factor a tener en cuenta. A la hora de entrenar o de meditar elige bien aquello que quieres degustar musicalmente. Las opciones más agresivas y duras son aquellas que mayores ganancias te proporcionarán mientras que el jazz y la música clásica pueden ser buenos acompañantes a la hora de la relajación. La música folk y tribal también tiene buenas repercusiones en nuestros niveles hormonales y ayudarán a distanciarte de la realidad moderna. Tienes varias listas elaboradas por nosotros mismos en Spotify.
- Sé capaz de defenderte
La construcción de un buen físico es materia de saludo que todo el mundo debería realizar, pero existe una razón mucho más profunda por la cual muchos de nosotros nos machacamos entrenando: el poder. Un auténtico guerrero debe ser capaz de sacar los dientes y plantar cara a las adversidades. Muchos negarán esta máxima pues preferirán optar por el "bienquedismo" antes que atreverse a admitir que una buena constitución viene acompañada por una gran resaca de poder. La sensación de ser indestructibles y poseer una gran fuerza nos hace más sabios e intuitivos.
Sin embargo no debemos hacer uso de la fuerza como método para solventar las discusiones ni mucho menos como solución a todos los problemas, a veces el auténtico poder radicar en tener la fuerza necesaria y no emplearla. Pero no nos engañemos, la violencia está en el mundo y todo hombre que se aprecie debe estar listo para situaciones escaladas de violencia y aprender a como plantar cara a estas adversidades. Ante todo, es imperativo moral poseer todas las herramientas capaces de convertirte en un auténtico animal si la situación así lo requiere, más aún si de tu actuación dependen la vida de otras personas más débiles.
- Construye un buen físico: Esta es evidente y la base sobre la cual debes edificar toda tu aura de autonomía respecto al resto del mundo. Un buen físico otorga poder y el poder otorga respeto. La mayoría de las agresiones son cometidas en grupo contra víctimas más débiles que los propios agresores, copiando exactamente el comportamiento de las hienas. Seas hombre o mujer, un buen físico actúa como método disuasorio frente a estas amenazas. Las hienas fácilmente atacarán a un cervatillo, pero se lo pensarán dos veces antes que vérselas contra un león.
- Rodéate de gente masculina. Este consejo debería encontrarse junto a aquellos destinados a incrementar la producción de testosterona, pero he decidido introducirlo aquí por una razón: la gente con la que te rodeas es un espejo de ti mismo. Cuando te rodeas de gente débil se te percibe como alguien de su misma estirpe, aunque destaques entre ellos. Esto a veces puede resultar fatal para los agresores, pero en momentos de necesitar la ayuda de otros buscaras a similares a ti. Una manada fuerte ahuyentará mejor los problemas que una manada débil y lo que es mejor, compaginarás mucho mejor con ellos.
- Concéntrate en dominar artes marciales o deportes de contacto: Una pelea en la vida real no es como en una película y ni tan siquiera se parece a lo que podemos observar en un ring o en un tatami con jueces y árbitros; suelen ser combates sucios donde todo vale y pueden llegar a sorprendernos incluso con armas. El arte de escapar de inmovilizaciones y cómo crearlas, romper huesos, golpear en los testículos, romper narices, noquear y someter a alguien es la esencia misma de las artes marciales por nuestra propia seguridad. Conocer las situaciones y como solucionarlas saliendo ileso es vital para ser un ser libre de las amenazas externas y al mismo tiempo es CAPITAL para defender a nuestros seres queridos de encontrarse desafortunadamente en un conflicto real.
- Forma tu propio credo de valores
- Aléjate de los medios de comunicación: La maquinaria propagandística a servicio de diferentes entidades rara vez se dedicará a informar de algún suceso, sino que verterá toneladas de adulteraciones para ajustar la noticia a su agenda ideológica. Desde Senda Übermensch no queremos que te conviertas en un ermitaño desinformado de todo lo que sucede a su alrededor, sino que aprendas a analizar estos procesos y a combatirlos. Mantenerte alejado lo máximo posible de la "caja tonta" y los medios tradicionales es lo más sabio que puedes hacer si quieres comenzar a pensar nuevamente por ti mismo.
- Lee y medita todo lo que puedas. Mente sana en cuerpo sano. Nada asusta más a ningún sistema hegemónico que ciudadanos libres y racionales. Lucha por aprender cada día una cosa nueva y mantén tu mente limpia practicando la meditación. El yoga es una perfecta herramienta para llevar a cabo este propósito.
- Disminuye el uso de las redes sociales y ponle todas las barreras posibles al porno: La dopamina y la necesidad de una sensación de bienestar inmediata gobierna el mundo. Tanto el porno como el uso masivo de redes sociales, videojuegos y otros factores de misma índole agotan nuestra energía y nos mantienen idiotizados y distraídos del mundo real. Cada vez que ves porno, discutes por redes sociales con desconocidos o pierdes varias horas jugando a videojuegos estas literalmente disparando tu preciada munición al aire. Por otra parte, recuerda que lo premia en internet es generalmente la apariencia y no la realidad, tenlo muy presente cuando influencers te vendan una maravillosa vida por Instagram.
- Crea un clan. Sobre esto no voy a decir nada nuevo, simplemente te recomiendo que eches un vistazo a nuestra entrada relacionada sobre las mannerbünde.

¡Bendito sea lo que nos endurece!
Por Víctor Borgia para Senda Übermensch.

